martes, 17 de abril de 2012

Línea 60: un conflicto desnuda la corrupción de los subsidios


por Carlos Saglul

Los chóferes de la línea 60 iniciaron una huelga por tiempo indeterminado por el despido de dos compañeros. Según explicó a ACTA, el dirigente Héctor Cáceres, en realidad el conflicto tiene origen en el negocio de los subsidios y las represalias a quienes lo denuncian.

Los conductores bloquearon el tránsito en el ramal Campana de la Autopista Panamericana y a paso de hombre fueron hasta Constitución desde donde marcharon con sus colectivos al Ministerio de Trabajo. Allí dialogaron con ACTA.

-La empresa dice que se despidió a dos trabajadores y se los intentó indemnizar como marca la ley, pero se negaron.

Estamos reunidos con los empresarios discutiendo las reincorporaciones de dos compañeros. Mas allá de lo que diga la empresa, nosotros pensamos que las acusaciones en contra de ellos esconden, que son víctimas de la flexibilización laboral, de condiciones de trabajo indignas.

Los dueños de las empresas nos enfrentan conductores contra usuarios y el oficio se vuelve un infierno. Lo que pasa es que se viaja mal porque cada vez hay menos unidades y los colectivos pasan repletos.

-¿La causa?


Lo venimos diciendo desde hace tiempo por eso nos amenazan, reprimen o despiden. El negocio de los subsidios hace que a la empresa le convenga sacar la menor cantidad de colectivos posibles. De esa manera reduce costos, elimina fuentes de trabajo.

De los 54 coches por hora que deberían salir solo lo hacen de 26 a 30. La gente espera entre media y una hora y cuando sube, te quiere matar.

- ¿La tarjeta Sube permitiría que el subsidio sea recibido directamente por el usuario?

Eso pensamos. Pero siguen pagándoles el subsidio por colectivo. A ellos, obvio, les conviene tener al micro parado. Explíqueme por qué si los sueldos nos los paga prácticamente el Estado, el servicio tiene que ser tan malo, negocio para unos pocos, y matarnos entre pobres.

Este negociado es la razón de que el negocio del colectivo sea cada vez más monopólico.

-¿De quién es la línea 60?


De Dota que controla más de treinta líneas de colectivos.

Según explicaron a ACTA delegados del sector, Dota participa en la compañía Bus de Rosario y la Microómnonbis de Tigre. Sólo para tener una idea, la Línea 60 sola transporta por día 250 mil pasajeros. Se calcula que Dota tiene más de 30 líneas. La concentración nació de la mano del negocio de los subsidios. Cuando más colectivos se tiene más se cobra.

El otro gran monopolio, es la empresa Plaza de los hermanos Cirigliano, que son concesionarios del Sarmiento el ahora denominado "Tren de la tragedia". Precisamente, desde el gremio ferroviario se denunció que esa empresa de colectivos se compró con los subsidios que ellos cobraron por el Ferrocaril y nunca invirtieron.

En los últimos nueve años, solo el subsidio de las empresas de transporte insumió alrededor de 35 billones de pesos.

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